Es sabido por todos la atribución a las imágenes cinematográficas, desde sus inicios, una capacidad cierta para representar grandes espacios naturales (el western, las aventuras, la guerra, lo exótico, el noticiario, las vistas) o artificiales (reconstrucciones de época como peplums y derivados) y sacar de ellos, cuanto menos, la espectacularidad física de estos. Siendo algo groseros en la generalización: El exotismo turístico y la búsqueda de cierta belleza visual (estampas, postales) contra el impacto directo y visible de la Naturaleza en la imagen. O dicho de otra manera: el valor representativo y significante de un lugar contra el valor soterrado no ya del significado sino de la variedad de estos.
La naturaleza retratada. El hombre puede posar en ella o bien la fricción de éste con la primera será mostrada no tanto por unos abruptos y hostiles paisajes como por la proyección de los miedos y frustraciones del interior humano hacia su entorno.
Esto último en ocasiones conduce al fracaso, la angustia ante la falta de control. El mismo fracaso del prepotente absolutismo político (XVII-XVIII) y su alegoría visual en forma de jardín racional (Versalles como ejemplo más conocido) limitado, geométrico, plantas y agua encauzados, paseos orientados según coordenadas (puntos cardinales), equilibrio, bello pero prefabricado. El confinamiento y la ausencia de ruptura (la endogamia) acabaron con unos modelos políticos y con sus extensiones plásticas.
La llegada del atormentado ímpetu romántico tiene lugar al siglo siguiente; con su amor a la ruina y a la pureza natural. Las dislocaciones, las sombras, caminos sinuosos y sorpresas. La Naturaleza puede avanzar con el margen necesario que necesitaba su poder, abrumando la torturada conciencia humana. Una exteriorización traumática. La lucha (reconocida desde una posición de inferioridad) y la admiración se dan la mano. De la consolidación y el orden que buscaban la exactitud y la definibilidad hasta reducirlo todo a un sistema de reglas formales, inmutables, pasamos al impulso: expansivo, indefinido y dinámico, aunque en ocasiones confuso y en exceso idealista.
Pero apartándonos de esas dos posturas podemos encontrar otra donde la acción y la meditación surgen como dos aspectos básicos de otro tipo de jardín más evolucionado, el jardín de paisaje seco zen, con su incremento del equilibrio ahora hallado mediante la abstracción. La figura humana ni posa (controla) ni se ve superada (abrumada). No hacen falta compartimentos ni expansión ilimitada, simplemente se busca la integración o siendo más exactos una comunión, en el sentido más laico que se le quiera otorgar. Digamos que se trata de armonía e igualdad, de participación y de distancias.
Los fotogramas han sido escogidos sin un patrón definido, sin sistema. Ha primado la disponibilidad, porque es seguro que una búsqueda más seria y profunda habría dado resultados masivos. De cualquier manera son representativos y nos sirven para la ocasión. También se buscó que no fueran fotogramas "muy vistos" con gran carga simbólica de entrada. Cualquiera puede proponer el suyo.






4 Comentarios:
Tu blog siempre me hace reflexionar sobre aspectos del cine que a menudo pasan desapercibidos para mí. Gracias.
Qué tal hari,
Yo muchas veces tampoco las veo y me las invento directamente, que resulta muy divertido ;-)
Un saludo y gracias.
Mieko y el castillo de Matsumoto:
http://www.elfotografodeprovincias.com/?p=21
Me maravilla esa foto de Roberto Marquino (compañero de DXC). La tengo desde hace ya años como fondo de pantalla en los ordenadores en los que trabajo.
Supongo que por la maravillosa carga de paz, relajación y meditación que transmite.
Virtudes o estados que continuamente busco (y me obligo a buscar) para contrarrestar el atropellado impulso emotivo que cada dos por tres tiende a complicarme las cosas.
¿Era aquí el blog de Ana Rosa...?
Hola,
Si puedo meto una apostilla a la entrada. Poca cosa, en plan descriptivo.
@ Jacob, ¿no sabes que utilizar fondos de pantalla consume más energía y todo ello contribuye a que el planeta se vaya al garete?
Yo llevo años usando un fondo negro, no caerá sobre mi conciencia la destrucción de la tierra.
Otra cosa es la idea de contemplación occidental frente a la oriental. Borregos por aquí inteligentes por allí. Contemplación asociado a falta de acción (tal vez una idea equivocada de relajación unida al modelo económico social dominante) frente a todo lo contrario, contemplación como acción directa, acción creativa, acción sanadora (equilibrio), acción de conocimiento, acción estética, etc.
Un saludo y gracias.
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