01 marzo, 2007

El disparo ¿invisible?


Jessica Drummond (Barbara Stanwyck) y su amante Griff Bonnell (Barry Sullivan) dialogan sentados ante un piano. La cámara los encuadra en un suave travelling de acercamiento (con toda las trazas de un dolly shot inteligentemente acompañado por el movimiento de la actriz que empieza de pie) obteniendo como resultado una composición simétrica con el consiguiente efecto de calma y centralidad, mantenida durante los treinta segundos en los que conversan para, acto seguido, iniciar un nuevo desplazamiento ligerísimo y suave (sin corte con el anterior), que deja el otrora simétrico encuadre en uno de moderado desequilibrio por lo descentrado.

En esta nueva situación existe demasiado aire en la zona derecha del encuadre que de haber estado en el lado opuesto podría haber sido compensado con la dirección y el peso de las miradas. La inestabilidad compositiva a la que se ha llegado con el vacío espacial y el escorzo de las figuras explota en el drama con un súbito disparo surgido desde ¿dónde?



Parece que desde la profundidad lateral derecha del espacio, en apariencia muerto, que descompensaba el encuadre y que ahora adquiere su razón de ser. La tensión intuída se nos avisaba por un mecanismo visual nada llamativo pero eficaz. Lo mesurado de los desajustes hacen que la sorpresa funcione a un nivel más elevado que si éstos hubiesen sido más explícitos. El movimiento de la cámara, la composición irregular y la acción perturbadora e imprevista forman un conjunto de paradójica regularidad al hallar su justificación al final.


Pero existe un detalle que hace encajar al resto, a esos movimientos tan sutiles, milimétricos y precisos que por otra parte desmienten la catalogación de Fuller como un director tosco o deslabazado; nada más lejos de la realidad. ¿Cuál es el detalle entonces? pues un simple ejercicio de atrezo: el candelabro de cristal con velas encendidas que "en apariencia" era el encargado de compensar la composición que Fuller desajustó con premeditación. Un candelabro de cristal que en la primera parte de la secuencia estuvo fuera de campo y que aparece ahora en medio de un western con personajes rudos a más no poder encima de un piano, con sus piezas tintineando, frágiles y diríamos que hasta fuera de contexto. Tan inestable como las propias llamas de las velas sacudidas a la menor acción del viento. Si no fuera todo tan agudo este ejercicio de dirección caería en lo grosero o en la evidencia de colocar una señal en lugar del candelabro con la leyenda: "peligro, alguien disparará desde este lado". ¿Cómo acaba el candelabro la secuencia? pues sufriendo las consecuencias del acto violento desde su condición y esencia frágiles: cae el suelo (me atrevería a decir que hasta de manera artificial tirando de una cuerda), se rompe, paga el pato por chivato. Su función en el drama ha concluído.


La dilatación del Cinemascope podía albergar mecanismos de sorpresa como el visto, tan efectivos como dispares, y con frecuencia olvidados por las rígidas composiciones y movimientos que se autoimpusieron en los inicios a la hora de abordar estas imágenes. Fuller pone en práctica parte del famoso texto de Rivette ("La era de los directores de escena") a propósito del CinemaScope:
...reivindicar toda la superficie de la pantalla, a movilizarla con su inspiración (...) a espaciar (...) los polos del drama (...) crear zonas de silencio (...) superficies de reposo (...) hiatos provocadores, unas rupturas sabias...

Siempre se menciona cuando se analiza esta película (Forty Guns, Cuarenta Rifles. 1957) la soltura en el empleo de grúas, travellings y primerísimos planos que al poco de la llegada del Cinemascope se consideraban como inviables. Fuller no sólo era aquello que con más intensidad mostraba, y que era mucha por cierto. Otro día hablaremos sobre una situación muy parecida en un filme de Nicholas Ray.

... Pero, resulta que todo es mentira
. Toda la maniobra es un engaño colosal porque ¿desde dónde demonios dispara el tipo? no está dentro de la casa (entra poco después), no hay cristales rotos ni sonido de ello cuando en teoría es la única opción viable... no reconozco ahora mismo la geografía del lugar de la acción con detalle pero dudo que a lo largo de la película exista un aviso o una cierta explicación espacial al hecho, tendría que volverla a ver con pausa.
Puro cine entonces, no necesitamos saber si era posible físicamente o no el disparo, si era o no real. Es verosímil y funciona, punto.

Se admiten teorías sobre la procedencia del disparo, abstenerse amantes de la conspiración ;-)

Ver la secuencia completa:

6 Comentarios:

Doctor Mentalo dijo...

Todavía no me decido. No sé si es una escena notable de "suspensión de incredulidad" o es, simplemente, una chapuza.

Realmente, consigue imprimir violencia y fuerza a la acción.

Pero es absurda en si misma. Yo ví el vídeo antes de leer su análisis(como hago siempre para sacar mis propias conclusiones) y no pensé en la dirección del disparo (al no haber visto la película desconocía si hay ventanas o no) pero lo que si me chirrió es que:

1. El protagonista sabe que no le van a seguir disparando por la ventana (virtual) lo que sería lo más lógico.

2.Sabe que el malo va a entrar por la puerta (abriéndola sin problemas--> ¿porqué el malo no entra sigilosamente por detrás y lo acribilla?

3. El malo guarda inmediatamente la pistola, a pesar de no ver al protagonista muerto en el suelo.

Y si encima me cuenta usted que no existe tal ventana y que el disparo es más falso que el de Oswald... pues me inclino a chapuza total (salvada por un creschendo musical aceptable).

En cuanto al movimiento de cámara premonitorio... es de lo más curioso, si señor.

Un cordial saludo.

bluegardenia dijo...

Qué tal Dr. Mentalo

Es que la acción resulta cuanto menos desconcertante, pero tengo la impresión que sólo lo es desde un punto de vista digamos analítico, como simple espectador creo que es efectiva al máximo y te arrastra sin pensar: la quietud algo melosa, la sorpresa, el remolino posterior... te pega un guantazo y te desorienta. Ya puede el protagonista ponerse a cantar una saeta y el otro a bailar claqué que nos lo tragamos jeje.

Aparte de esas situaciones, creo que el planteamiento de la acción en un solo plano, los movimientos, el tiempo un pelín dilatado y la composición plástica son además de efectivas, brillantes.

Tengo que volver a ver la película entera.
Un saludo.

Doctor Mentalo dijo...

Sí, sí, reconozco que es fácil que la escena pase del todo desapercibida en su contexto. Es decir, yo soy un enfermo del análisis y si usted me dice "umm, mirad esta escena, ¿no os parece raro el disparo?" pues entonces así es fácil percatarse... pero viendo la película no se cual hubiera sido mi percepción... y me temo que nunca lo sabré ;)

bluegardenia dijo...

Si se llega a perder algo como espectador por lo menos lo intentamos recuperamos con la diversión en el análisis. Creo que al final todo resulta complementario.

Un saludo Mentalo.

Jacob dijo...

Buenas.

Tenía los altavoces a un volumen medio para enterarme de la conversación y he pegado un bote tremendo con el disparo.

Sin haber visto la película, lo que he pensado al ver la escena es que han disparado desde *ehem* ni puñetera idea dónde, y que el pavo que entraba por la puerta era una especie de guardaespaldas que iba a ver qué había pasado. Pero claro, ¿entonces por qué guarda el revólver?
Suponiendo que el tipo era el que había disparado, me he dicho: imposible que haya disparado desde el ángulo inferior derecho y entre desde el superior izquierdo, ni Jesse Owens huyendo de un Hitler con capucha blanca. ¿Y por qué guarda el arma? Si aunque no quiera tiene que ver al malo detrás de la columna...
Bueno, y lo del malo gateando hacia la puerta es de traca, clarividente el tío.

Conclusión: todavía me acuerdo del respingo que he pegado.
El efecto se consigue con una conversación muy tranquila, silencios, el nota confesando sus pecados y tal...

En serio, no sé si metido en la trama y pascual se notaría menos la chapuza, imagino que sí, pero no deja de resulta un tanto absurdo. ¿Nadie ve las pelis cuando terminan de montarlas?

Ale, força Liverpool.

bluegardenia dijo...

Creo que lo que te puede ocurrir con esta escena es que rompe con ciertos hábitos de los que tienes.

Esto es, surge cierto extrañamiento al estar todo el día viendo películas de Jennifer-Love Hewitt y venir de golpe a comentar Forty Guns. Pero no te preocupes, la percepción es animal de costumbres, es sólo cuestión de tiempo :mrgreen:

Bueno, en lo que estábamos. Me sigue pareciendo una escena genial desde su casi surrealismo. Ese movimimiento de cámara que parece destinado a embelesar más el momento metiendo un candelabro como carabina y de repente te suelta un disparo...

Un saludo Palmerín.

PD. Bájate "Confessions of a Sociopathic Social Climber".