
Las líneas de acción y creación cinematográficas se desperdigan, se expanden y siguen patrones dispares. La línea principal o dominante (mainstream) parece ser la única en la que poder apreciar un recorrido digamos convencional (por otro lado lleno de paradojas internas). Tras su gran poder de ocultación encontramos otras muchas con trayectorias de apariencias extrañas y hasta caprichosas, su condición de desplazados o de outsiders respecto de la línea principal no es excluyente y su rango de pertenencia al medio permanece intacto. Tampoco es el momento de atribuir o analizar con criterios morales los calificativos como “desplazados”, tomémoslo como un simple valor descriptivo.
Si la línea dominante demanda y encuentra su razón de ser en el dispositivo (como miembro de un entramado o red de relaciones de factores sociales, económicos, históricos e industriales), las líneas menores lo hacen con el aparato (como medio y objeto tecnológico y artístico). Estas últimas se podrán calificar de diversas maneras: experimentales, independientes, individuales, etc. No nos preocupa lo suficiente, sí, en cambio, la aclaración sobre el término vanguardia dentro de este contexto.
Consideramos inadecuado emplear tal catalogación en el momento actual, la vanguardia es un concepto propio del momento histórico en el que se desarrolla. Algunas de las líneas creativas menores actuales acuden a modelos antiguos buscando inspiración de la misma manera que sucedió en los reconocidos movimientos de inicios del siglo XX y en ocasiones con propósitos similares como pueden ser el desacuerdo, por no decir agitación, con los modelos estéticos, sociales y económicos.
La vanguardia como concepto hace tiempo que fue normalizado, desprovisto de sus cargas con pretensiones hirientes y reconducido para usos comunes. No es algo nuevo, tal descarga de energía ya empezó en el mismo nacimiento de aquellos movimientos. Sus sacudidas además de locales fueron decayendo hasta convertirse en piezas de museo domesticadas. La vanguardia hoy también queda asociada con fuerza a una idea de empuje como antaño pero ahora de la mano del desarrollo de la Alta Tecnología y ésta es sólo asumible desde las líneas principales de producción. ¿Reduccionismo semántico? no cabe duda, pero es el significado principal a día de hoy.
La permeabilidad e influencia de las creaciones vanguardistas del siglo pasado (a nivel narrativo, plástico, estético) es una evidencia incluso antes de la “domesticación” mencionada, mientras en la actualidad el desplazamiento marcado de esas corrientes creativas no logran lo mismo con un modelo hegemónico que discurre ajeno e intensificando sus registros sin dejar de asimilar sin problemas aquello que le resulta interesante.
Tenemos entonces una gruesa línea de apariencia recta, un vector con su punto de aplicación (anclaje en el pasado MRI), su dirección (intensificación de los principios) y su sentido (industrial) dotado de gran energía y otras muchas que ni son rectas ni se convierten en vectores con elementos básicos tan marcados, no poseen anclajes tan firmes, son variables y se extienden por el tiempo con quiebros y viajes al pasado. Anacrónicas en ocasiones corren hacia atrás para reencontrarse con elementos que curiosamente fueron todo lo contrario de lo que a éstos que los buscan se les acusa ahora, es decir, la vanguardia del pasado convertida por emulación o inspiración no ya en un aderezo de museo sino en un acto retrógrado (disminuir la carga peyorativa del término en el grado que se desee).
Mientras, lo actual no mira atrás y si lo hace lo esconde (aunque su anclaje también es pretérito), ya incorporó a su discurso todo lo que le interesó, lo normalizó y volverá a hacerlo con los nuevos signos que aparezcan y demuestren encajar con sus propósitos. Apuesta a ganador, sin riesgo. Digamos que sus apuestas menos seguras se depositan en el mostrador de la tecnología a aplicar, lo cual no es poco. Y tampoco excluye ese “encontrar”, como efecto secundario de esas técnicas, nuevas formas que reclutar a su modelo estético.
Este planteamiento suele verse salpicado por sistema con problemas y disputas ideológicas. Intentaremos verlo en la siguiente entrada.
18 febrero, 2007
La Vanguardia imposible
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